Proyecto de Ley Orgánica de Educación enciende el ambiente

El proyecto de ley, desarrollado en el marco de un proyecto político, ha traído grandes confusiones y debates en el seno de la sociedad

Sergio Ferreira Soares (*)

Acuña
En Venezuela se ha desatado un proceso de lucha entre aquellos que apoyan el proyecto de la Ley Orgánica de Educación y quienes lo rechazan. En un país en el que la política se ha apoderado de los más diversos ámbitos de la vida ciudadana, la educación se convierte en un factor fundamental para los diversos actores del panorama político y social.

Luego de varios meses de expectativa, debido a la ausencia de información de dicho proyecto, los diferentes frentes han reaccionado con acciones a favor y en contra de la nueva Ley Orgánica de Educación. A pesar de que actualmente todavía no se conoce el grueso del contenido del mismo, existen un conjunto de posibles leyes que preocupan a la ciudadanía en general.

Un proyecto con historia

El proyecto de la Ley Orgánica de Educación no es algo reciente. En agosto del año 2001 los diputados de la Asamblea Nacional aprobaron por unanimidad en primera discusión un proyecto de Ley Orgánica de Educación, realizado por el diputado José Luis Farías.

Posteriormente, en el año 2004, fue presentado a la Asamblea Nacional un segundo proyecto de manos del representante del MVR, Luis Acuña. Luego de una primera discusión que dejó mucho que pensar, el proyecto espera en gaveta para ser discutido por segundo ocasión y finalmente ser aprobado.

La periodista Ivonne Rincón Moreno, en su texto ”Proyecto de Ley Orgánica de Educación vulnera la descentralización”, asegura que entre ambos proyectos hay diferencias de forma y fondo pues “mientras en el texto aprobado en primera discusión en agosto del 2001 se respeta la descentralización, en el texto planteado por el diputado Acuña se plantea la centralización del sistema educativo”. Esta se ha convertido en la gran preocupación de quienes se oponen a la ley.

Rincón, realiza una interesante entrevista al directivo de la Asociación Civil Asamblea de Educación, Leonardo Carvajal, quien participó en la redacción del proyecto aprobado en primera discusión. El dirigene afirma: "Ese proyecto tiene muchas cosas que me parecen positivas y tiene también muchas imperfecciones o cosas que desarrollar o aclarar mejor. Lo que ocurre es que en lugar de haber utilizado ese texto como base para su mejoramiento, el diputado Acuña se apareció con uno nuevo que estaba muy inspirado en un papel de trabajo del Ministerio de Educación y del Poder Ejecutivo, de Aristóbulo Istúriz". Luego el diputado Acuña presentó una segunda propuesta en al que se corregían y agregaban nuevos aspectos.

Leonardo Carvajal expresaba ya en el año 2005 su preocupación respecto a las segunda discusión de la Ley Orgánica de Educación, debido a que no existía claridad de qué documento sería utilizado como base de la misma: el proyecto del año 2001, el primer proyecto de Acuña o su segunda propuesta.

Críticas al Proyecto de Ley Orgánica de Educación


Carvajal considera que el primer error del proyecto planteado, es la declaración de todo el sistema educativo como bolivariano. “Es un exceso conceptual y un abuso político, porque hay agrupaciones políticas que apoyan al Gobierno de turno (…) si existe una corriente política que se expresa como círculos bolivarianos, etc., no se puede identificar a todo un sistema educativo con una porción de la población. Nosotros mantenemos esa crítica y a ese planteamiento Luis Acuña le hizo caso, y él recomienda en su segundo escrito eliminar la palabra bolivariano en todos los artículos".

Carvajal reitera que el sentido de la educación no puede ser la formación de clones, sino niños y jóvenes con herramientas para ser críticos de la sociedad. "La intención no es formar clones en materia de pensamiento y de valores, ni ese modelo de amaestramiento mental como es el sistema educativo cubano (…) Eso es opuesto al sistema de educación venezolano que debería ser abierto a todas las corrientes para enseñar a los muchachos a ser preguntones, tener un pensamiento crítico y libre".

El directivo de la Asociación Civil Asamblea de Educación hace énfasis al expresar su desacuerdo con los artículos 5 y 6 de la ley propuesta por Luis Acuña. En dichos numerales se hace referencia al establecimiento de un “Estado docente centralizado”, vulnerando el principio constitucional de descentralización.

"La Constitución del 99 no establece el centralismo como sistema de gobierno. Ni en salud, ni educación, ni en servicios básicos se puede admitir la descentralización, pues la Constitución establece que Venezuela es un país federal y descentralizado, y además hay otros artículos como el 62 y el 184 que establecen criterios y principios hacia la máxima descentralización posible (…) Con esa ley se podrían re-estatizar nuevamente todos los planteles del país, entonces, está en contradicción con la Constitución", expone Carvajal.

De igual manera, el representante de la Asamblea de Educadores está en desacuerdo con la propuesta de incorporar al pensum de estudio de liceos y universidades "la cátedra del pensamiento de Hugo Chávez" y que los directores de centros educativos "sean electos por los Consejos Comunales".

No todo es malo

El dirigente de la Asociación Civil Asamblea de Educación está de acuerdo con el artículo 14, en el que se establece que el sistema educativo estaría inspirado en los ideales bolivarianos, con una alusión directa a Simón Bolívar y Simón Rodríguez. "A mí me parece que es absolutamente pertinente decir en el siglo XXI que nuestro sistema educativo se debe inspirar en las ideas de Bolívar y Rodríguez, y creo que también en las ideas de otros venezolanos posteriores como Gallegos y Luis Beltrán Prieto (…) los postulados bolivarianos y de Rodríguez son libertarios, de dignidad, postulados de búsqueda de una educación para todo el pueblo, una búsqueda de la igualdad por la vía de la ciudadanía", aseguró.

Carvajal está de acuerdo con retomar el modelo de formación primaria (de primero a sexto grado) y secundaria, con el establecimiento de planteles para niños de 6 a 12 años y otros planteles para jóvenes con edades comprendidas entre los 12 y los 18 años. "Estamos defendiendo esa propuesta no porque nos guste el pasado, sino porque era mejor", dice el líder del sector educativo.

(*) Estudiante de Comunicación Social